Nos enorgullece comunicar queSabah AlKubaisymoderó la mesa redonda en#SubmarineNetworks, en la que se presentaron las principales conclusiones de los debates sobre la infraestructura digital en la región de Oriente Medio y Norte de África (MENA) y lo que estas implican para los operadores e inversores, junto aWilliam Marra,Giuseppe Valentino yValentina Dal Borgo.
La brecha no está en el cable, sino en la capa de producto. Los hiperescaladores saben lo que quieren: una arquitectura de plataforma soberana, garantías de capacidad respaldadas por acuerdos de nivel de servicio (SLA), cumplimiento de la normativa sobre residencia de datos y una única contraparte en todos los mercados. La mayor parte de la infraestructura ya existe. Los operadores que cubran primero esa brecha de producto obtendrán un múltiplo de valoración fundamentalmente diferente al de aquellos que sigan vendiendo capacidad según un modelo de «coste más margen». Ahí es donde reside la ventaja competitiva.
El trazado geopolítico es ahora una variable de diseño, no una contingencia. Las interrupciones en el Mar Rojo son el síntoma visible. El verdadero cambio: los arquitectos de redes están tratando el riesgo geopolítico como un factor de primer orden en el diseño de las infraestructuras. Los corredores que se están consolidando hoy —la ruta Omán-India, la diversificación a través del Golfo y el posicionamiento en Irak y Siria— serán difíciles de replicar dentro de cinco años. Esperar a tener certezas antes de comprometer capital significa encontrarse con que las rutas ya están ocupadas.
Sin autoridad económica, la coordinación se convierte en un simple consejo. La separación estructural ya no es algo teórico: Center3, Ooredoo Fibre Networks (OFN) y ZOI han sentado los precedentes a nivel regional. Pero la cuestión de la gobernanza es más compleja: sin una cuenta de resultados real, sin una responsabilidad real sobre el rendimiento del capital invertido (ROIC) y sin precios de transferencia reales, la coordinación de las infraestructuras queda relegada al segundo plano en cuanto el director general de una sociedad operativa tiene que cumplir un objetivo trimestral. La estructura es importante.
La regulación es una señal de inversión. La aceleración de las aprobaciones por parte de los mercados ha supuesto una decisión política concreta: un despliegue más rápido de las infraestructuras redunda en beneficio del interés nacional, y no solo de la cuenta de resultados del operador. Este nuevo enfoque desplaza el debate del cabildeo al diseño conjunto. Los operadores que se den cuenta de ello pronto contarán con una ventaja estructural.
La pregunta clave: el problema de las infraestructuras en Oriente Medio no es la conectividad, sino la arquitectura de la plataforma. Quien construya la plataforma —y no solo el cable— determinará la próxima década de creación de valor en el sector de las infraestructuras de la región.
Esta reflexión se basa en nuestra mesa redonda celebrada en Submarine Networks EMEA 2026 y en nuestra labor de asesoramiento estratégico en curso en el ámbito de las infraestructuras de la región MENA.