Recableando el futuro: Cómo las empresas de telecomunicaciones de Oriente Medio y Norte de África impulsan la próxima economía digital

En toda la región de Oriente Medio y Norte de África (MENA), los operadores de telecomunicaciones se enfrentan a un momento crucial. Su función tradicional de proporcionar conectividad de voz, datos e Internet, aunque sigue siendo esencial, ya no satisface plenamente las necesidades de las sociedades digitales en rápido desarrollo. Cada vez más, los gobiernos, las empresas y los ciudadanos esperan que los proveedores de telecomunicaciones evolucionen hacia algo más:arquitectos de una nueva forma de infraestructura que sustente economías digitales completas.

Son varias las fuerzas que impulsan este cambio. La necesidad de servicios públicos digitales sofisticados, como portales de administración electrónica, historiales médicos digitales, plataformas de aprendizaje a distancia y sistemas nacionales de identidad digital, está aumentando rápidamente. Estos servicios dependen de una infraestructura segura, escalable y, en la mayoría de los casos, alojada localmente. Al mismo tiempo, la computación en nube está revolucionando las TI empresariales y los servicios públicos, mientras que la expansión de la computación de borde está acercando el procesamiento a los usuarios finales, permitiendo aplicaciones en tiempo real como el transporte autónomo y la fabricación inteligente.

El mercado de servicios en la nube de Oriente Medio y Norte de África ejemplifica este impulso. IDC prevé que el gasto en nube pública en la región supere los 9 000 millones de dólares en 2027, lo que demuestra que la transformación digital ya no es solo una aspiración, sino que está en marcha. Se prevé que el número de conexiones al Internet de las Cosas (IoT) en la región supere los 1100 millones en 2025, lo que supondrá una presión adicional sobre la infraestructura de red y los sistemas de gestión de datos.

La creciente importancia de la soberanía de los datos agrava esta situación. A medida que los países aplican leyes para localizar datos sensibles, especialmente en los sectores financiero, sanitario y gubernamental, se anima a los operadores de telecomunicaciones a adoptar un papel más estratégico. En Arabia Saudí, el marco regulador de la computación en nube exige un cumplimiento específico en materia de residencia y protección de datos. La Ley Federal de Protección de Datos Personales de los Emiratos Árabes Unidos establece normas similares para las organizaciones que manejan datos personales de los ciudadanos. En ambos casos, los operadores de telecomunicaciones, con su infraestructura física, experiencia normativa y posición de confianza en el mercado, están bien situados para responder.

Este panorama en evolución nos impulsa a reevaluar los cimientos mismos de la infraestructura digital. En lugar de considerar las telecomunicaciones como una industria independiente, es más eficaz verlas como una capa fundamental dentro de una pila digital de varios niveles. En la base de esta pila están los componentes de la infraestructura física, como torres, cables de fibra óptica, sistemas submarinos y centros de datos. La conectividad también abarca las redes móviles 4G y 5G, los servicios de fibra hasta las instalaciones (FTTP) y las nuevas tecnologías por satélite. Por encima de la conectividad se encuentra la capa cada vez más esencial de la computación en la nube y en los bordes, donde los datos se almacenan, procesan y analizan en tiempo real. Más allá hay una plataforma de servicios, como la identidad digital, la ciberseguridad, los marcos de distribución de contenidos y los protocolos de intercambio de datos, que dan soporte a aplicaciones y servicios públicos. En la parte superior de la pila se encuentra el propio ecosistema digital, una red diversa de servicios, empresas emergentes, empresas e instituciones que dependen de unos sólidos cimientos digitales para operar, innovar y crecer.

Varios operadores de telecomunicaciones de la región ya están adoptando este papel más amplio. e&, por ejemplo, se ha reposicionado como grupo inversor en tecnología, expandiéndose a las tecnologías financieras, los servicios empresariales y las soluciones de IA. En 2022, los ingresos por servicios digitales del grupo aumentaron más de un 45%, lo que pone de manifiesto el potencial comercial de este cambio. En Arabia Saudí, STC ha puesto en marcha Center3 para consolidar su centro de datos y su infraestructura de cable internacional, y persigue una estrategia para establecer el Reino como un centro digital que conecte Asia, África y Europa. Telecom Egypt, por su parte, está aprovechando su ventaja geográfica e invirtiendo en centros de datos a hiperescala y corredores de conectividad para transformar Egipto en una puerta digital regional.

Sin embargo, a medida que las empresas de telecomunicaciones se aventuran en la pila digital, se enfrentan a nuevos retos. Los modelos reguladores tradicionales y obsoletos, centrados principalmente en la concesión de licencias, el espectro y la interconexión, ya no son suficientes. Los nuevos modelos de negocio que incorporan servicios de plataforma, herramientas de inteligencia artificial y contenidos alojados en los extremos requieren nuevas formas de supervisión, normas técnicas y marcos de gobernanza. Los responsables políticos deben evolucionar junto con la industria, creando marcos ágiles y con visión de futuro que salvaguarden el interés público al tiempo que fomentan la innovación.

Para los propios operadores de telecomunicaciones, la transformación debe empezar por la inversión. La actualización de la infraestructura existente para dar soporte a la nube, los bordes y las aplicaciones de alto rendimiento ya no es opcional. Las asociaciones estratégicas, en particular con hiperescaladores y proveedores de servicios en la nube, pueden proporcionar un acceso rápido a nuevas capacidades; sin embargo, deben gestionarse cuidadosamente para mantener el control local sobre la infraestructura crítica. Igualmente importante es desarrollar capacidades internas. A medida que las telecos del futuro evolucionen hacia empresas tecnológicas, la inversión en talento, desde arquitectos de la nube hasta expertos en ciberseguridad, será cada vez más esencial.

Los gobiernos, por su parte, tienen un papel que desempeñar en la aceleración de esta evolución. Incentivando el despliegue de infraestructuras soberanas en la nube, apoyando las asociaciones público-privadas e integrando a los operadores de telecomunicaciones en las estrategias nacionales de transformación digital, los responsables políticos pueden desbloquear un valor significativo para sus economías. La regulación debe ser clara, coherente y centrada en los resultados, fomentando la competencia y permitiendo al mismo tiempo una inversión en infraestructuras sostenible y a largo plazo.

Este paso de ser únicamente un proveedor de conectividad a convertirse en un orquestador de infraestructuras digitales no es solo una oportunidad comercial para los operadores; es una necesidad nacional. En una era en la que la resistencia económica, la innovación y la competitividad dependen cada vez más de la infraestructura digital, esta debe considerarse un activo estratégico. Los operadores de telecomunicaciones, con sus amplias redes, activos físicos y experiencia operativa, están en una posición única para liderar este cambio. En este momento de transformación, la conectividad por sí sola ya no es suficiente. El futuro de las telecomunicaciones reside en su capacidad para servir de base a la resiliencia digital, la innovación y la competitividad nacional.

En Salience Consulting, vemos el futuro de las telecomunicaciones como un futuro que requiere adoptar con confianza este nuevo papel con claridad y determinación. Colaboramos con operadores, reguladores y organismos financieros internacionales en toda la región MENA para desarrollar estrategias, políticas y planes de inversión que se alineen con esta visión, con el objetivo de construir una infraestructura digital resistente y preparada para el futuro. La infraestructura va más allá de la tecnología; se trata de crear los cimientos para el futuro crecimiento digital. Estos cambios no son sólo técnicos, sino estratégicos. Tomar las decisiones correctas determinará quién va en cabeza, quién se queda atrás y quién se queda fuera.

Ahí es donde entra Salience Consulting.

Ya sea asistiendo a un regulador en la elaboración de políticas modernas, ayudando a un operador de telecomunicaciones a desarrollar su hoja de ruta estratégica, o asesorando a un banco de desarrollo sobre la viabilidad de un proyecto a hiperescala, aprovechamos nuestra experiencia técnica, conocimientos políticos, perspicacia comercial y experiencia regional e internacional para cerrar la brecha entre la visión y el impacto. A medida que los operadores de telecomunicaciones se preparan para asumir el liderazgo en este panorama en evolución, Salience Consulting está preparada para guiar, apoyar y acelerar esa transición, ofreciendo estrategias procesables, enfoques políticos integrados y un enfoque dedicado a la creación de valor a largo plazo para todas las partes interesadas.

Si su organización desea convertir la ambición digital en infraestructura digital, estamos aquí para ayudarle a hacerlo realidad.

 

 

Autor
Ammar Hamadien

Consultor Principal
y Jefe de Asociaciones Estratégicas